Machón Cojón: El encuentro con el diablo…

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Machón Cojón: El encuentro con el diablo…

Versión: Isabel Herasme

Machón Cojón y su esposa Vasnila, sufrieron mucho en los primeros años de unión conyugal, debido a la muerte súbita de sus primeros hijos.
Vasnila, era una mujer muy creyente en supersticiones, obligo a su marido Machón a viajar a un paraje de San Juan de la Maguana llamado Jorgillo, lugar de trabajo de un brujo llamado Agustín, con el propósito de que averiguaran la razón de estas muertes y la posible solución para que no pasara lo mismo con futuros vástagos.
Al llegar al famoso lugar donde residía el brujo, se dieron cuenta de la gran escasez de comestibles. Así que el señor “Cojón”, se vio obligado en dar una vueltecita por todo el paraje para conseguir algo de comer.
Carreteando por dicho lugar encontró un establecimiento pequeño donde habían reunidas unas cuantas personas y de inmediato pregunto, si no sabían dónde podía encontrar una, obteniendo solo silencio por respuesta.
Insistió Machón Cojón por segunda vez, y nuevamente, se dirige a un señor para obtener la respuesta, y el señor se le queda callado, pero no fue hasta la tercera vez cuando uno de los presentes le dijo:

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_Esta es una bodega. Pregunta por
Machón, todavía un poco extrañado comienza a preguntar por algunos alimentos. Bacalao, pica pica, arenque, salami, pan, y a todas sus preguntas recibe la misma respuesta: ‘No tenemos”.
Al final, el dependiente del negocio le facilita un poco las cosas cuando le aclara que en la “bodega’ lo único que tenían era jabón, a lo que Machón contesta:
_No seas pendejo, cuando la gente anda descalza no se lava los pies-Dijo en alusión a la gran cantidad de personas descalzas que había visto en el poblado.
Luego de su frustrada búsqueda de alimentos, Machón regresa al altar de brujo Agustín.
Al breve tiempo de estar en la casa del brujo, escucha el bramido del becerro de una vaca con tres días en chiquero. Machón se percata que Agustín se apresura a buscar un jarro vacío y cree en sus adentros que es para ir ordenando poco a poco al animal hasta llenar un envase más grande.
Al poco tiempo aparece el brujo, con el jarro a medio llenar y lo pone en la candela del fogón. Después que la leche esta tibia, Agustín le pregunta a Machón:
_Machón, vas a tomar leche?_ A lo cual responde su interlocutor:
_Agustín, vamos a respetarnos, ahí no hay leche. Yo tengo una gata en mi casa que produce dos veces más de lo que produce esa vaca.
Luego de estos dos fracasos en su afán por comer algo, Machón decide dedicarse al verdadero objeto de su visita: la brujería.
El primer obstáculo que confronto el brujo fue la voz altisonante de Machón. Le pide muy encarecidamente:
_Machón, por favor, baje la voz. El destacamento de la policía queda cerca y en cualquier descuido me pueden “asaltar’.
A lo cual el oriundo de Barbacoa Machón responde extrañado:

_Y a ti te “asaltan”? Tú me dijiste que tu caballo sabía llegar a mi casa en Villa Jaragua. Y porque tu caballo no sabe ir al destacamento de la policía, y avisarte cuando vayan a asaltarte?
El prestigioso brujo ante los ojos de Machón iba deteriorándose poco a poco. La promesa de llevarlo donde el diablo para dilucidar el problema de las muertes de sus hijos era único que hacia permanecer a Machón Cojón junto al brujo de Jorgillo.
iedo que no te voy a matar, pero tú me vas a tener que llevar al encuentro con el diablo…A medida que se acerca la noche, para el encuentro con el diablo, el brujo comienza a sacarle el cuerpo a la situación y empieza a poner objeciones:
_Machón, es que no cabes por el sitio.
Pero machón está decidido;
_No importa, donde entra tu cuerpo, entra mi cabeza, y si entra mi cabeza entra mi cuerpo, aunque me pele la espalda.
El brujo Agustín cambia de estrategia y le dice:
_Machón, es que Usted tiene un respaldo que está muy viejo. Yo le voy a hacer uno nuevo.
Pese a que Machón le asegura que no tiene ningún resguardo y que no sabe ni rezar el “Padre Nuestro”, Agustín sigue insistiendo hasta que escucha lo siguiente:
_Es verdad, yo estoy resguardado, al fin expresa Machón_Yo lo sabía. Contesta Agustín con una sonrisa de malicia al tiempo que enciende su cachimbo.
_ Yo estoy resguardado! Tú quieres ver mi resguardo?
Inmediatamente hace esta pregunta, Machón se para de su asiento como impulsado por un resorte, saca su puñal y se lo pone en el pecho al brujo al tiempo que le dice:

_Esta es mi preparación y no tengas miedo que no te voy a matar, pero tú me vas a tener que llevar al encuentro con el diablo.

 

Nota: Más información en el libro Quino Cabo Lola y Machón Cojón, del escritor Dr. Rafael Leónidas Herasme Acosta.

 

 

 

 

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